SINESTESIA
Mujer en paños menores se arroja por el balcón
Desperté entre gritos y siluetas de rostros que no lograba distinguir.
-“¡Rápido, traigan el desfibrilador!”
Parpadeo.
-“No responde ¡otra descarga!”
Negrura.
“Ha muerto” dijo alguien.
-¡No estúpidos, no he muerto, sigo aquí pendejos, aún siento y escucho todo, solo que no me puedo mover! ¡Vamos, hagan algo imbéciles!
Me cubren el rostro con una sábana y se largan.
-¡Fuck!
Marisol fue muy ingenua, si, por eso ahora está en la plancha a punto de ser incinerada viva. Pobrecita. Le pasó lo que a ti y a mi, un mal día se enamoró como pendeja de un pendejo y perdió la dignidad, vaya, que hasta le faltó suelo para arrastrarse. Los detalles no los daré porque es una historia como muchas, una réplica de película barata, donde la mujer es rescatada por un macho ebrio y bigotón que la aúpa en su caballo y se van juntos hacia el monte, a grabar su nombre entre las pencas de un maguey.
Marisol tenía una relación monógama y desabrida con Fabio, un tipo promedio; pero los tipos promedio también tienen traumas, así que un día Fabio, por sus pelotas, se esfumó en el ciberespacio y dejó de contestar mensajes. Nadie sabe qué pasó, quizá se murió, se emborrachó o terminó siendo asaltado en alguna alcantarilla. Nada nos importa menos.
El caso es que nuestra niña no aguantó ese golpe de realidad. Su estabilidad mental ya pendía antes de un hilo. Desayunaba vodka con antidepresivos y el resto del día sobrevivía con cigarritos de marihuana. Vivía sola en un cuartito con dos gatos que acaso la toleraban, pero no la amaban. Marisol ya era miserable, Fabio nomás le dio el tiro de gracia sin saberlo.
Entonces, nuestra loca decidió lanzarse por el balcón sin decir “agua va”, se envalentonó con suficiente vodka, tusi y otras mierdas, y luego se aventó en ropa interior para caer enfrente del puesto de jugos de doña Lucy.
Para su mala o buena suerte Marisol quedó media viva, por eso los doctores hicieron todo lo posible para reanimarla, nomás que ahorita ya es la hora de la comida; es viernes de 2x1 en tortas ahogadas, por eso desistieron en sus intentos de revivirla y se fueron a comer.
Pero a Marisol le ha quedado un hilito de vida, su necio corazón apachurrado se ha quedado con ganas de más, si, de otro poquito de vida ¿por qué no? y por eso sigue latiendo imperceptiblemente.
Pasaron las horas e ignoro qué pasó aquí, no sé de medicina así que no me pregunten si lo que ocurrió tiene una explicación científica o fue un milagro del Niño Dios –Marisol le reza mucho al niño Dios, le cae bien por alivianado– pero esto ocurrió así, se los juro, verdad de Dios.
El cuerpo de Marisol empezó a recobrar el sentido, movió un dedo, los brazos, la cabeza, luego se levantó de golpe dando una bocanada de aire grande, como quien se despierta de una pesadilla.
-¡AAAAAAAHHHHHHHHHHHHH! PUTA MADRE NO MAMES QUÉ PEDO ¿DONDE ESTOY?
Me duele todo el cuerpo, pero parece que estoy entera. ¿Estaré teniendo sueños de borracha otra vez? pero me pellizco y constato que no. Me levanto de la horrorosa plancha donde me dejaron y camino por un pasillo desierto hasta encontrar un espejo. La que encuentro en el reflejo no se parece a mi, osea sí pero no, ella está toda madreada, tiene sangre seca en la nariz y un diente despostillado, pero lo que llama mi atención son sus ojos, o mis ojos, que cambiaron de color, ahora son como almendrados y suenan como a paz.
Percibo música de fondo en la recepción, música que viene a mi en forma de ondas magentas y moradas… ¿Esperen qué?
La música se ve morada. ¿Qué?
Y el blanco de las paredes se escucha como arpas y violines. ¿Que qué?
Algo en mi cambió, percibo todo diferente, hasta mi cuerpo, siento claramente como la sangre recorre mis venas en alta velocidad. De repente experimento infinito amor por este cuerpo magullado.
Salgo de la clínica sin que nadie se de cuenta porque es media noche; y en la calle parezco una borracha salida de alguna fiesta de disfraces, así que nadie me toma importancia.
Me siento en la parada del camión intentando recordar qué mierdas pasó y por qué acabé aquí, pero no recuerdo nada, acaso veo un hoyo negro lleno de maullidos al que no me gustaría volver.
Pienso que quizá mi vida antes era muy triste, tal vez fui una yonki perdida en alguna relación codependiente; no, no creo, eso habría sido demasiado miserable, digno de lanzarse por el balcón. No, seguramente mi vida era distinta, de lo contrario no me explico las ganas inmensas que tengo ahora de vivir.
Sin saber cómo llego al bosque, donde me entrego sin pensarlo a la espesura, donde me reciben los troncos de los árboles que tocan melodías, donde el verde de las plantas sabe a fresa.
-¿Cómo te llamas preciosa? pregunta un hada.
De pronto recuerdo que me llamo Marisol.
-Sol, llámenme Sol.
Sol decidió quedarse a vivir entre las hadas desde entonces, con la nariz chueca pero el alma compuesta y sin más información que la que le arroja su presente.
Así fue como Sol se entregó al olvido.
Así fue como Sol fue feliz por primera vez.
Hermanas, si Sol pudo, ¿cómo chingados no vamos a poder nosotras?


Vi tu historia en un cortometraje en mi mente , me gustó
¿Podría considerar esto un final feliz? No dejas de sorprenderme... 👏👏👏